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Póster de La Torre Oscura basada en la novela de Stephen King
La Torre Oscura llega a los cines tras años hablándose de la posibilidad de su adaptación… Y, por desgracia, sacrifica todo. Fuente.

«I do not aim with my hand. He who aims with his hand has forgotten the face of his father. I aim with my eye. I do not shoot with my hand. He who shoots with his hand has forgotten the face of his father. I shoot with my mind. I do not kill with my gun. He who kills with his gun has forgotten the face of his father. I kill with my heart».

Hay personas que tienen buen gusto cinematográfico y luego hay personas como yo, que se tragan cualquier película y siempre sacan algo (más o menos) bueno, aunque sea una mentira para así evitar pensar que han tirado más de una hora de su vida a la basura viendo una película regulera. A veces, sabes que las primeras noticias que van saliendo del rodaje no son buenas, y todavía así cruzas los dedos. Después, se estrena y la gente te dice que la película es mala, te lo dice la crítica, te lo dice todo… y sigues pensando: «puede que me guste». Me encanta engañarme a mí mismo, ¿sabes? En el caso de La Torre Oscura, me he pasado más de una hora después de verla, buscándole algo bueno, pero lo único que se cruzaba por mi cabeza era ¿qué ha pasado con la continuación cinematográfica de una de mis sagas literarias favoritas de uno de mis escritores preferidos, Stephen King?

Aunque los reshoots parecen los enemigos del cine comercial reciente, estos siempre han estado ahí, pero en el caso de películas como La Torre Oscura se notan y para mal. Hay una torpeza en el film que nace, de por sí, del guion y que se extiende a todo un montaje que no nos recuerda en ningún punto a El Señor de los Anillos, el spaghetti western o todas las obras que inspiraron a Stephen King a la hora de contarnos las aventuras de Roland Deschain, el último pistolero, y su búsqueda de la Torre Oscura (es más, aquí ni siquiera es lo que busca). Ay.

Que conste que me he intentado alejar de los libros mientras la veía, que he intentado no pensar “eso no era así en el libro” y he considerado lo que nos intentaron vender durante la campaña de promoción de la película: que esto era una continuación que tomaba elementos de varios libros y punto… Pero es que, como película, no funciona. No hay emoción, no hay maravilla ni hay asombro.

Hay muchos bostezos, mucho efecto especial cutre y una ambientación de serie b chusca (¿qué le ha pasado al bueno de Matthew McConaughey en el pelo? ¿Por qué Idris Elba se pasa toda la película más desganado como actor que como su propio personaje?). ¿Se han gastado millones, en serio, en una película que parece que tiene menos presupuesto que muchos episodios piloto de televisión? ¿De verdad? Mientras la veía, sentía escalofríos. Era como si hubiera viajado a 2006 y estuviese viendo de nuevo Eragon en la gran pantalla (salvando las distancias, claro, pero con la misma forma de hacer cine por cuatro duros para recaudar lo máximo posible).

¿Lo peor? El espíritu de la obra de King, por cierto, ni se le ni se le espera, pese a los guiños que hacen a IT, Cujo, El resplandor y tantas otras obras del genio de Maine. Es más, si no conociese la obra de King ni hubiese leído los libros, pensaría que era directamente la adaptación de una novela de fantasía juvenil de esas que nos asolan cada equis tiempo y que se queda en la primera entrega. En resumen, Stephen King considera La Torre Oscura su obra cumbre, una en la que puso décadas y décadas de trabajo, y tiene que tener mérito adaptarla sin que se note nada de todo lo bueno de la pluma de King. ¿Era tan difícil?

Ni siquiera la música de Junkie XL (demasiado genérica para mí) se salva de la quema de una película que podría haber sido mucho más: el inicio de una saga, una forma de continuar y no solo adaptar las obras de la que se parte… y, sobre todo, una buena película.

«The man in black fled across the desert, and the gunslinger followed.»

Roland Deschain
Ajá… Pues muy bien, oiga. Fuente.
Carlos J. Eguren
admin@carlosjeguren.com
¡Cuidado! No leas esta biografía. ¡Te he dicho que no la leas! Si la lees, estarás condenado… En serio… ¿Sigues leyendo? Luego no me digas que no te lo he advertido: Carlos J. Eguren está muerto, solo que no se ha dado cuenta y sigue escribiendo desde ultratumba. Es escritor en Castle Rock, profesor en Arkham, periodista en Midian, divulgador cultural en Carfax, juntaletras en el omniverso y pasto de los gusanos en todas partes. Ha publicado cuatro novelas: Hollow Hallows, Devon Crawford y los Guardianes del Infinito, El Tiempo del Príncipe Pálido y La Eternidad del Infinito. Ya prepara mediante ouija sus próximas historias que formarán parte del libro de los muertos. Espera volver a aparecerse cuan primigenio cuando pueda escaparse de R'lyeh… Ahora ya has leído su biografía, ahora ya estás maldito. ¡Bienvenido!

3 comentarios sobre “Crítica de «La Torre Oscura» (2017), la caída de Roland

  1. Yo no quise ni verla, después de los comentarios que me llegaron. Imagina. Una de mis sagas favoritas, no pude arriesgarme

    1. Lo mejor que haces, convierte La Torre Oscura en un batiburrillo hecho con prisas y sin presupuesto, en una peli de fantasía del montón hecha en 2007… ¡Y estamos en 2018 y La Torre Oscura de King es más que eso! ¡Gracias por el comentario!

  2. A ti por la reseña, y por reafirmarme en mi decisión, todavía no estaba segura de si había hecho lo correcto. Un abrazo

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