Legion vuelve a la pequeña pantalla en un segundo capítulo que pone a prueba los recuerdos del protagonista, David. Fuente.

“La ciencia no nos ha
enseñado aún si la locura es o no lo más sublime de la inteligencia” dicen que
decía (válgame) Edgar Allan Poe en sus relatos y yo añadiría si no es la
ciencia ficción la que trabaja en este campo, como ya hiciera la fantástica
Doce Monos. Largo es el idilio de la locura con el cine, desde El gabinete deldoctor Caligari me atrevería a decir, y Legión se suma a esta temática.

El segundo capítulo de Legion, como me temía, no ha tenido
el nivel de dirección del primer episodio, ese piloto que prometía una serie
revelación gracias a todos los ingeniosos recursos utilizados durante su
filmación y su montaje. Sin embargo, la historia sigue siendo lo
suficientemente buena como para enganchar, ya que refleja más los miedos y
deseos de sus personajes que otros puntos más quemados del “género” de
superhéroes.

Si olvidamos el pasado del personaje en los cómics (cosa
que, por otro lado, no está mal), encontramos una historia de ciencia ficción
que se sume en los recuerdos de un personaje destrozado, como el interpretado
por David. ¿Qué significa el mundo para él? ¿Miente? ¿Dice la verdad? ¿Qué
ocurría más allá de un día de drogas o un uso indebido de sus poderes? ¿Qué es
ese demonio que le persigue? Como en algunos cómics, creo que la serie sabe más cuando puedes ver un par de capítulos seguidos y no semana a semana.

Puede que haya algún espectador al que le molesta la idea de
que exista una escuela para mutantes, la telepatía, al padre de David y demás
sin hacerse mención en ningún momento de las historias de Xavier y compañía.
Personalmente, es lo que menos me importa de la serie. El elemento más valioso
es David y sus problemas, como ya comentaba la semana pasada. Quizás, el momento más importante, aparte de su desenlace o los recuerdos (tan Philip K. Dick), sea el
instante donde vemos a David encerrado dentro de esa horrenda máquina que
parece un ataúd. Realmente, se palpa esa horrible sensación que hace que libere
sus poderes. Pero ¿a qué precio? ¿Es fiable esa “escuela”? ¿Cuál es esa guerra
de la que hablan sus personajes? ¿Todo lo que ocurre es real?

Preguntas y más preguntas… Y es que Legion se ha concentrado en ser una serie
que plantee misterios más que el hecho de resolverlos. Quedan un par de
capítulos por delante para desentrañar todos los secretos que vamos viendo a lo
largo de sus capítulos, pero la cuestión que algunos se hacen ya es: ¿estará a
la altura todo lo que nos plantea este drama de ciencia ficción?

Ya veremos.

P. D.: Por pura malicia, ¿inspiró mucho esta parodia de los
X-Men a los implicados tras Legion?

Carlos J. Eguren
autor@carlosjeguren.com
¡Cuidado! No leas esta biografía. ¡Te he dicho que no la leas! Si la lees, estarás condenado… En serio… ¿Sigues leyendo? Luego no me digas que no te lo he advertido: Carlos J. Eguren está muerto, solo que no se ha dado cuenta y sigue escribiendo desde ultratumba. Es escritor en Castle Rock, profesor en Arkham, periodista en Midian, divulgador cultural en Carfax, juntaletras en el omniverso y pasto de los gusanos en todas partes. Ha publicado cuatro novelas: Hollow Hallows, Devon Crawford y los Guardianes del Infinito, El Tiempo del Príncipe Pálido y La Eternidad del Infinito. Ya prepara mediante ouija sus próximas historias que formarán parte del libro de los muertos. Espera volver a aparecerse cuan primigenio cuando pueda escaparse de R'lyeh… Ahora ya has leído su biografía, ahora ya estás maldito. ¡Bienvenido!

6 comentarios sobre “Crítica de la serie: Legion, Chapter 2, el sueño de la razón…

  1. He visto este capítulo, me pareció un poco lento. Y el recurso del pasado mezclado con el presente hace que la historia tienda a ser confusa.
    Pero hay algo interesante.

    1. No he visto todavía el capítulo de esta semana. A ver si saco tiempo esta semana y mejora mi pérdida de fe en la serie o en el género humano en general.

      ¡Gracias por el comentario!

  2. Renauda, si ya con el cuarto o quinto no te engancha, lo mismo ya sí es para replantearse las cosas

    1. ¡Gracias! Me pondré con ella. Me temo que la dejé más por falta de tiempo que otra cosa 😀

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