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Christine… El terror tiene forma de coche. Fuente.

“Okay… show me”- Arnie.

No todo va siempre sobre ruedas. La
relación entre el director John Carpenter y el escritor Stephen King es una de
esas que se antojan que deberían haber sido más fructíferas (ambos genios del
terror, ambos con ideas muy marcadas…), pero que, en realidad, solo ha dejado una
película con la firma de los dos y una multitud de proyectos descartados. En el
caso de Christine, John Carpenter adaptó el libro de King donde
un coche maligno con nombre de chica comienza a manipular al adolescente nerdque se ha hecho con él, Arnie, al que pronto va transformando igual que Arnie va
reconstruyendo a Christine.

Varias décadas antes de que
Stephen King fuese atropellado por un coche en 1999, suceso que le marcaría
profundamente, el escritor de Maine ya había tocado la idea de un automóvil
como fuerza del mal en Christine. Y lo volvería a hacer en Buick
8, un coche perverso
o en algunos de sus relatos de El bazar de
los malos sueños
. Con una idea cercana a la serie B, King comenzó a
entretejer nuevas formas de terror basadas en la tecnología y, por supuesto, su
gusto por los coches quedaría reflejado en el famoso Plymouth Fury rojo. El
autor de La Torre Oscura ya no era un desconocido; para hacernos
a la idea, el éxito de King haría que esta película entrase en producción
incluso antes de que se publicase la novela.

Ver Christine hoy es reconocer
todos los cambios que ha vivido la industria del cine en las últimas décadas.
Nos cuesta creernos a los “adolescentes” que tienen pinta de veinte o
treintañeros (solo hay que ver al personaje de Buddy Repperton) y es
interesante contemplar cómo Carpenter no basa su terror en los típicos jump scare
para construir mejor una atmósfera. No obstante, ahí está la mano de un
director y compositor de la banda sonora como es el propio Carpenter y eso hace
que la cinta se eleve incluso en sus momentos más débiles, como un desenlace
que se antoja tan débil como los que King suele presentar en algunas novelas (salvo
por un epílogo rockero que encaja muy bien).

Centrándonos en Christine,
es difícil empatizar con los personajes de la película y puede que lleguemos a
sentirnos más cercanos a ese friqui reconvertido que es Arnie o (¿qué
demonios?) a Christine que al resto de los personajes, incluso que el descreído
detective (cuyo papel está notablemente reducido) Rudolph Junkins de Harry Dean
Stanton
. A veces, ocurre con el género de terror y con el hecho de envejecer:
te sientes más cercano al villano que al héroe.

Ya nombraba la banda sonora
compuesta por Carpenter (deberíamos ver cómo su estilo musical ha sido fusilado
por series como Stranger Things), pero tendríamos que añadir
todas las canciones rockeras clásicas a las que rinde homenaje y que usa Christine
para hablar. Sin duda, igualmente destacable son unos efectos especiales que,
para la época, son bastante decentes, como esa Christine que se
reconstruye sin problemas.

Lejos de ser una película
emblemática de terror (se emparenta bien con esas películas menores que solían
proyectarse en cines al aire libre en otra época, en otro momento), donde Christine
funciona en realidad es cuando se sumerge en la transformación de Arnie, es
decir, en el subtexto. Igual que Carrie era una obra que trataba
sobre el acoso escolar y el fanatismo, Christine es un libro que
podemos relacionar con la adolescencia y las espirales autodestructivas como el
alcohol, otras drogas o incluso el sexo (Arnie, un notable Keith Gordon,
disfruta más de ver a Christine reconstruirse que de su novia, con la que se
siente frustrado). En definitiva, Arnie es un yonqui de su coche, Christine,
pero yonqui, al fin y al cabo.

Más allá de todo esto, esta diablesa
sobre ruedas funciona, aunque no sea a toda velocidad. Christine
es una película entretenida sobre la autodestrucción sobre ruedas. El propio
John Carpenter reconoció que no era su mejor película, pero tampoco la peor (https://wegotthiscovered.com/movies/john-carpenter-quashes-rumours-new-stephen-king-adaptation/).
Si esto lo dice Carpenter, un director que revolucionó el género del terror, yo
no puedo hacer otra cosa que estar de acuerdo.

Cuando eres épica y lo sabes… Fuente.
Carlos J. Eguren
admin@carlosjeguren.com
¡Cuidado! No leas esta biografía. ¡Te he dicho que no la leas! Si la lees, estarás condenado… En serio… ¿Sigues leyendo? Luego no me digas que no te lo he advertido: Carlos J. Eguren está muerto, solo que no se ha dado cuenta y sigue escribiendo desde ultratumba. Es escritor en Castle Rock, profesor en Arkham, periodista en Midian, divulgador cultural en Carfax, juntaletras en el omniverso y pasto de los gusanos en todas partes. Ha publicado cuatro novelas: Hollow Hallows, Devon Crawford y los Guardianes del Infinito, El Tiempo del Príncipe Pálido y La Eternidad del Infinito. Ya prepara mediante ouija sus próximas historias que formarán parte del libro de los muertos. Espera volver a aparecerse cuan primigenio cuando pueda escaparse de R'lyeh… Ahora ya has leído su biografía, ahora ya estás maldito. ¡Bienvenido!

2 comentarios sobre “Crítica de la película «Christine» (1983) de John Carpenter, I’m in love with my car

  1. Hace años que no veo esta película pero la recuerdo, creo recordar alguna escena, aunque puede ser que no. Es que una película para recordar, un acierto tu reseña.
    Podría analizarse como una relación posesiva, de obsesión, con celos de Christine.

    Hay más equilibrio en la relación de la Tardis con The Doctor.

    Saludos.

    1. La TARDIS creo que no tiene tendencias tan violentas como las de la amiga Christine, pero no es una mala idea para una historia, jeje. ¡Gracias! ¡Saludos!

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