Tiempo de lectura: 5 minutos

 

Portada del Joker de John Carpenter. Fuente.

El Joker
se inventa su propia historia. Lo hace constantemente para seguir loco o…
continuar cuerdo. Esta fue una de las grandes ideas que Alan Moore supo
retratar en La broma asesina, emblemático cómic en el que lo acompañaba Brian
Bolland
a los lápices y, aunque el propio Moore lo deteste, se ha
convertido en una de las historias más significativas del personaje. El
escritor de Watchmen o V de Vendetta (entre otras grandes
obras) recogió el patetismo del Joker en esa escena donde el enemigo de Batman
confiesa que no recuerda su origen, que a veces es de un modo, en otras
de otro. Narrar el origen exacto del Joker podría haber significado cargarse
el misterio alrededor del personaje, lo que se prefirió fue el aire caótico de
tener docenas y docenas de historias que el Joker crea sobre la marcha
y
eso permite que los guionistas puedan darle su propio origen, otorgándole todavía
más grandeza al villano. Esa continua reinvención es lo que hace que el Joker
camp de César Romero, el bowienesco de Frank Miller, al Príncipe
Payaso
al que dio voz Mark Hamill, el monstruo de Alan Moore,
el agente del caos de Heath Ledger, el sádico de Grant Morrison o
el cómico patético de Todd Phillips puedan ser caras del mismo personaje.
A este prisma se suma ahora el Joker de John Carpenter.

John Carpenter y el Joker: una pareja perfecta. Fuente.

Joker y el
terror

John
Carpenter
es un director que ahora goza de ser un autor de culto gracias
a títulos como Halloween, La cosa, Christine, En la boca del miedo
y tantas y tantas películas de ciencia ficción y terror que,
en los
años ’70 y ’80,
encandilaron  a gran parte de un público que ahora lo ha mitificado (aunque
muchas de sus películas se estrellaron en taquilla o fueron recibidas con
frialdad por parte del público). Si bien los ’90, aún con filmes destacables
como Vampiros empezó su declive, esto no deja de hacer que el
director continúe realizando sus conciertos y obras esporádicas, como este
cómic.

DC ha
elegido bien a quien le deba al Joker y se antoja como una de esas
uniones perfectas de las que Carpenter tampoco ha gozado en demasía a través
de su carrera (la mayoría de sus adaptaciones de la obra de Stephen King
nunca llegaron a filmarse, por ejemplo). Por suerte, no se queda solo en una
maniobra comercial: Carpenter da una idea interesante y no lo hace solo,
sino que cuenta con Anthony Burch (Borderlands, Hora de aventuras)
como coguionista y con Philip Tan (Spawn, Escuadrón Suicida)
en el dibujo.

Una nueva huida de Arkham es solo el punto de partida del Joker de Carpenter. Fuente.

La noche
más oscura

Por el
escaso número de páginas, más que ante una “película” de Carpenter
estamos ante el capítulo de una serie tipo Creepshow o Historias
de la cripta
que cuenta con un distinguido autor invitado. Carpenter
y Burch nos proponen una noche alrededor del Joker tras su enésima
huida de Arkham. Lejos de contar otra vez la misma aventura, la narran a
través de los ojos de un paciente del psiquiátrico que se transforma en inesperado secuaz
del Joker.

El joven,
que sufre un trastorno psicológico, es perseguido por sus propios fantasmas,
después de haber asesinado a su padre durante un brote. Por supuesto, el Joker,
como si fuera un vampiro, se alimenta de personalidades al límite, como vimos
en El Caballero Oscuro de Christopher Nolan, donde contaba
con varias personas con enfermedades psicológicas para llevar a cabo sus planes
(recordemos el personaje encarnado por David Dastmalchian
).

Durante
esa madrugada, tras cruzarse con un villano de segunda, el Joker decide
convertirse en un héroe y se viste con un traje de Halloween de Batman
y, a su pupilo, le pone uno de Robin. Su meta será hacer su particular
idea de la justicia, a la vez que el joven va descubriendo que quizá el villano
no es lo que aparenta ser…

La aparición de la Encantadora queda más como un mero cameo que como cualquier otra cosa. Fuente.

La
justicia según el Joker

Con John
Carpenter’s Joker
estamos ante una propuesta interesantísima que deja
con ganas de más, pero se queda en menos de lo que debería. Hay grandes
momentos (el atraco, los vídeos del Joker), pero otros permanecen como meros
cameos como la aparición de la Encantadora. El problema de John Carpenter’s
Joker
es su escaso número de páginas. Nos hubiese encantado que el
director tras ¡Están vivos! explorase más la figura del Joker
y lo que supone para un pequeño microcosmos siempre al borde de la locura. Lo
que es seguro es que esta noche con el Joker haciendo de Batman
podría haber dado más juego, sobre todo porque John Carpenter no mitifica al
monstruo. Su Joker es un sádico. No hay nada glamouroso. Solo busca aprovecharse
de los que lo rodean para llevar a cabo sus planes.

Y es ahí
donde radica la gran revelación final del cómic y que muchos nos habíamos imaginado
desde que autores como Grant Morrison lo insinuase en su Arkham
Asylum
: el Joker no está loco, nunca lo ha estado. Como una
fuerza terrible de la naturaleza, lleva a cabo el mal sin concisiones, pero no
es que sufra una enfermedad, él es la enfermedad, él es el cáncer que corroe
Gotham.

Philip Tan lo intenta en el dibujo. Fuente.


 Sobre el apartado
gráfico de Philip Tan, su estilo capta los rasgos feístas de una
historia protagonizada por el Joker e incluso llega a darle cierta
atmósfera que puede ser la más indicada para los seguidores del director que se
acerquen al cómic. No es un Sam Kieth o un Dave McKean, que
hubiesen planteado la obra desde una estética más siniestra, pero tampoco es un
dibujante que no cumpla con su cometido.

Aparte de
la historia de Carpenter, el tomo en tapa dura recoge una introducción
de Borja Crespo y una serie de portadas de autores invitados que harán
las delicias de los fans del Joker.

John
Carpenter’s Joker
es una obra recomendable para los seguidores
del director estadounidense o del personaje, que deseen adentrarse en el mundo
oscuro que propone el creador y que es perfecto para el Joker. Otra visión
más, como esas que se inventaba el personaje. Porque el Joker en el
fondo no deja de ser otra cosa que un personaje que se inventa su propia
historia, como, en el fondo, lo hacemos todos.

«La locura es como la gravedad… solo hace falta un empujón y…». Fuente.

Calificación:

Descubre más desde Carlos J. Eguren

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Carlos J. Eguren
admin@carlosjeguren.com
¡Cuidado! No leas esta biografía. ¡Te he dicho que no la leas! Si la lees, estarás condenado… En serio… ¿Sigues leyendo? Luego no me digas que no te lo he advertido: Carlos J. Eguren está muerto, solo que no se ha dado cuenta y sigue escribiendo desde ultratumba. Es escritor en Castle Rock, profesor en Arkham, periodista en Midian, divulgador cultural en Carfax, juntaletras en el omniverso y pasto de los gusanos en todas partes. Ha publicado cuatro novelas: Hollow Hallows, Devon Crawford y los Guardianes del Infinito, El Tiempo del Príncipe Pálido y La Eternidad del Infinito. Ya prepara mediante ouija sus próximas historias que formarán parte del libro de los muertos. Espera volver a aparecerse cuan primigenio cuando pueda escaparse de R'lyeh… Ahora ya has leído su biografía, ahora ya estás maldito. ¡Bienvenido!

Deja un comentario