«Una historia puede hacernos soñar o puede producirnos pesadillas.
Sin duda, las historias son poderosas, uno nunca sabe adónde le puede
llevar ya sea escribiendo, leyendo o escuchando una. Somos seres que
siempre buscamos contar y que nos cuenten; somos seres hechos de historias.
Pero ¿por qué nos deleitamos con las historias de horror? Puede que,
porque muchas veces nos advierten sobre lo desconocido y, en ocasiones,
nos alertan sobre nosotros mismos, nuestros miedos y nuestros
prejuicios. Todos hemos sentido el impulso de escuchar, escribir o ver una historia de terror, hemos sentido cómo aceleran nuestro corazón y cómo nos transportan a un viaje único dentro de la psique del ser humano. Nos gusta el miedo. Nos gustan las historias. Somos miedo e historias«.
O tal vez, algunas historias representan esas pesadillas, esos miedos. Y en algunas ocasiones, tratan de personajes que las enfrentan.