His dark materials (La materia oscura) adapta los libros de Philip Pullman tras la fallida película de La brújula dorada. Fuente.

Lyra es una joven huérfana que se ha criado en Oxford junto a Pantalaimon, su daimonion. Su mundo es similar al nuestro, pero con diferencias que lo convierten en un enclave insólito. El alma de cada uno de sus habitantes se divide entre ellos y sus daimonion con forma de animal. El explorador y tío de Lyra, lord Asriel, lleva toda su vida investigando la conexión entre los daimonion y la existencia del Polvo, un material condenado por la teocracia del Magisterio, quien ha impuesto su dictadura.

Asriel cree que el Polvo es la clave para abrir la puerta a otros mundos. Lyra, que admira profundamente a su tío, sueña con acompañarlo a una de sus aventuras, pero pronto, a través del decano del Jordan College, descubre que ella tiene una profecía que cumplir: recibe el aliómetro, un instrumento que siempre le revela la verdad, y emprende un viaje para llevárselo a lord Asriel.

Sin embargo, Mrs. Coulter, que representa sus propios intereses y los del Magisterio, la adoptará como pupila antes de convertirse en una auténtica amenaza, pues pronto Lyra descubre que Roger, su mejor amigo, como otros tantos niños, ha desaparecido y su búsqueda la llevará a convertirse en enemiga de la teocracia…

Todo el reparto de la serie logra dar fuerza a cada uno de sus personajes con sólidas interpretaciones. Fuente.

La historia de la materia oscura

His dark materials (La materia oscura) es la adaptación en formato de serie de la primera trilogía que Philip Pullman escribió sobre Lyra y su mundo: Luces del norte (también conocido como La brújula dorada), La daga y El catalejo lacado. Basado en un verso de El Paraíso Perdido de John Milton, Pullman nos narró una historia de fantasía gobernado por el Magisterio, una teocracia que impide las investigaciones científicas alrededor del Polvo, un material que ven como fruto del pecado y que otros consideran una llave a otros mundos.

La trilogía consiguió una gran repercusión por cómo Pullman comenzaba su historia como una especie de novela juvenil para luego empezar a introducir temas muy duros que conllevaban una seria crítica a la iglesia y otras instituciones religiosas. En Estados Unidos, algunas asociaciones católicas pidieron que se prohibiesen sus libros (lo que consiguió precisamente lo contrario: que se leyesen más).

Aparte de una audionovela y una obra de teatro, La materia oscura fue adaptada al cine en 2007; el propio Pullman reconoció que la película no era muy buena y la idea de realizar dos continuaciones se perdió en una época donde la productora intentó convertir una obra con un mensaje subversivo en una imitación pobre del fenómeno de cierto niño mago. Por suerte, en 2019, la BBC y HBO estrenaron la serie que, en tres temporadas, adaptaría los tres primeros libros.

Las brujas forman parte también de estos mundos paralelos. Fuente.

El engaño

El primer punto positivo de la serie de La materia oscura es que es un engaño o, mejor dicho, un ardid. Y esto, lejos de parecer negativo, es extraordinario: como en el libro, al principio pensamos que solo veremos una novela de crecimiento en torno a una joven y que no habrá sobresaltos ni aspectos oscuros. Nos equivocamos. Lyra nunca está segura. Su mundo es, a menudo, cruel y duro como la vida misma. Sus amigos mueren, sus heridas crecen, sus enemigos se multiplican. Se percibe que solo una colaboración entre la BBC y HBO podría haber permitido hacer esto: una serie de fantasía, con una protagonista joven, pero que no se convierte en la típica historia que jamás trasciende su premisa.

En la dirección, la serie cuenta con veteranos de otras obras de la BBC, como Doctor Who o la futura The Sandman. Tenemos a directores como Charles Martin Smith, Jamie Childs, William McGregor, Otto Bathurst, Euros Lyn o Dawn Shadforth. Todos ellos muestran la suficiente habilidad para crear recursos muy interesantes, como dejar fuera de plano el resultado del duelo entre los osos, jugar con la profundidad de campo, buscar la majestuosidad de los paisajes helados, confrontar nuestro mundo con el mundo de Lyra o narrarnos la muerte de algunos de sus personajes. Se agradece frente a otras direcciones de series que resultar más impersonales.

Lin-Manuel Miranda encarna a Lee. Y sí, en varios momentos creemos que va a romper a cantar como en Hamilton. Fuente.

Una nueva oportunidad

Después del fracaso de la adaptación cinematográfica, una adaptación en formato de serie parecía más oportuna para lograr desarrollar las ideas de los tres libros sin tener que realizar recortes como los vistos en la obra estrenada en 2007, que se cargaba el mensaje perturbador del desenlace de la primera novela.

El encargado de adaptar los libros a la pequeña pantalla ha sido el guionista Jack Thorne, muy popular en Reino Unido por llevar a cabo los libretos de Skins o trabajar también en la obra de teatro de Harry Potter y el legado maldito. Él mismo propuso su candidatura a los productores para llevar a cabo esta labor, al ser un gran fan de los libros, y escribe los ocho capítulos que componen la primera temporada. En ella, aparte de ampliar algunos aspectos del libro, también incluye algunas cuestiones de las siguientes entregas, desarrolla algunos conceptos e incluso añade un guiño al principio de La bella salvaje, el primer volumen de la nueva trilogía que ha publicado recientemente Pullman.

Pese a que el ritmo del inicio puede hacer que algún espectador se apee demasiado rápido, todos aquellos que dan una oportunidad a este drama fantástico se ven recompensados por una obra entretenida que representa bastante bien el célebre viaje del héroe de Joseph Campbell, como una Lyra que debe atravesar los umbrales más oscuros para forjarse a sí misma.

Los efectos especiales de la serie consiguen traer a la pequeña pantalla de un modo creíble a personajes como Iorik. Fuente.

Magnífico reparto

Otro aspecto sobresaliente de la serie es su reparto. Como suelen demostrar las dos compañías tras la adaptación, los actores son cruciales para sus obras. A menudo, en la fantasía nos encontramos con intérpretes que lo ven como un mero juego de niños y no ponen toda la implicación que deberían a la hora de encarnar a sus personajes. Eso no ocurre en La materia oscura, donde varios de los actores, como James McAvoy, eran grandes lectores de la trilogía de Pullman.

La protagonista, Lyra Silvertongue, es interpretada por Dafne Keen, a quien ya habíamos visto en Logan, y que, a lo largo de la serie, demuestra ser una de las mejores actrices de su generación, y esto no es fácil; solo podemos esperar muchos grandes papeles en el futuro para ella.

El otro personaje que devora cada escena en la que sale y crea un personaje siniestro y complejo es Mrs. Coulter, Ruth Wilson logra en todo momento concebir a una villana que, tras una sonrisa, resulta perturbadora. Del mismo modo, pese a su corta aparición, James McAvoy encarna a un lord Asriel en el cual recae gran parte del peso de la evolución de la serie y que es capaz de que, cada uno de sus diálogos, suene real, potente y creíble.

Los secundarios también brillan, sobre todo Lin-Manuel Miranda como Lee Scoresby; el compositor e intérprete, célebre por Hamilton, se presenta cantando en su primera escena y nos regala a ese aeronauta caradura que, poco a poco, se gana a los espectadores.

Si por otra cuestión destacan también los actores de las series de BBC y HBO es por cómo su aspecto, su caracterización, también ayuda a la elaboración de su personaje, lo vemos en Amir Wilson como Will Parry (el otro protagonista de la historia), Airyon Bakare como el siniestro saltador de mundos Carlo Boreal, Lewin Lloyd como el inocente Roger, Anne-Marie Duff como la fuerte Ma Costa, Nina Sosanya como la frágil Elaine, Will Keen como el macabro Padre MacPhail, Rutad Gedmintas como la bruja Serafina Pekkala, Lucian Msamati como el patriarca de los giptanos John Faa, el veterano James Cosmo como Farder Coram o Joe Tandberg como la voz y el actor de captura de movimiento de Iorek Byrnison.

En definitiva, es un amplio reparto donde cada actor está perfecto en su rol, logrando destilar toda la pasión que se ha puesto en este proyecto. Parece fácil. No lo es.

La señora Coulter se convierte en una de las grandes villanas del panorama televisivo. Fuente.

La segunda temporada

La siguiente tanda de episodios de la serie adaptó el segundo libro de la obra de Pullman: La daga. Pese a los problemas del rodaje debido a la pandemia, continúo todo lo bueno que había desarrollado en su primera temporada y dejó con ganas de una tercera que sirviese como conclusión.

Además de hacer evolucionar a sus personajes, se planteó el misterio de Cittàgazze y el poder que encerraban sus personajes. Del mismo modo, se retoman los elementos de El paraíso perdido de Milton que sirvieron de base para la creación de la trilogía. ¿Qué pasaría si los ángeles existiesen y fueran los causantes de gran parte de los desastres que están ocurriendo?

Debido a que no se rodó el octavo capítulo, dedicado a lord Asriel, varias preguntas quedaron sin respuestas, pero aún así la segunda temporada se mantuvo firme en su deseo de entregar una obra de fantasía adulta, aunque estuviese protagonizada por jóvenes. Esto lo podemos ver en el destino de personajes como los interpretados por Andrew Scott o Lin-Manuel Mirada. También con los secretos que revela el personaje al que da vida Terence Stamp: Giacomo Paradisi.

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La materia oscura (His dark materials) vuelve con una segunda temporada de siete capítulos, un octavo no pudo rodarse debido al COVID.

Recreando las novelas

El diseño de producción de la serie es formidable. Desde un vestuario que transmite quiénes son los personajes pasando por el diseño de los diferentes enclaves, desde Oxford hasta los campamentos giptanos o el reino de los osos, se demuestra todo el esfuerzo que se ha puesto en recrear las novelas de Philip Pullman de un modo oportuno. En Internet, ha habido cierta polémica por el cambio de la forma del aletiómetro, pasando de parecer una brújula a convertirse en una pequeña y extraña caja, pero el propio encargado del diseño cometaba que buscaban un elemento diferenciador. Esta idea de distinguir conceptos también aparece a la hora de distinguir escenarios, siendo el mundo real más anodino que el mundo de Lyra.

Especialmente sorprendes son los efectos especiales para crear a los daimonions y, sobre todo, a los osos; en poco más de diez años, los efectos especiales televisivos superan a los vistos en la película de 2007 y es que era vital representar a estos personajes de la forma en la que se lo merecían. El detallismo con el que se han llevado a cabo estos seres es asombroso, ya que gran parte de la credibilidad de la serie dependía de que estos seres (parte del alma de sus personajes) funcionasen y ya vimos como, por ejemplo, en Juego de tronos se dejó fuera a Fantasma en varias ocasiones por cuestiones de efectos especiales o presupuesto, cosa que no ocurre en La materia oscura.  

El cariño hacia la obra de Pullman también lo vemos desde los primeros minutos de la serie, con una introducción estupenda acompañada de la música de Lorne Balfe, que realiza un trabajo formidable a la vez que va agregando diferentes variaciones de este tema a lo largo de toda la primera temporada.

Realizando balance de estos ocho capítulos, en La materia oscura encontramos una más que digna adaptación. Puede que en 2007, no hubiese sido posible llevar a la pequeña pantalla la serie del mismo modo en el que se ha llevado ahora (solo hay que pensar en el nivel de producción o la creación de los animales), pero es oportuno que se le haya dado una nueva oportunidad ahora, cuando el nivel de las series es todavía mayor y hay más tiempo para desarrollar lo leído en las novelas. La primera temporada de His dark materials (La materia oscura) es la demostración de cómo una adaptación en formato de serie puede hacer justicia a unos libros emblemáticos que han marcado un antes y un después en el género fantástico.

Carlos J. Eguren
autor@carlosjeguren.com
¡Cuidado! No leas esta biografía. ¡Te he dicho que no la leas! Si la lees, estarás condenado… En serio… ¿Sigues leyendo? Luego no me digas que no te lo he advertido: Carlos J. Eguren está muerto, solo que no se ha dado cuenta y sigue escribiendo desde ultratumba. Es escritor en Castle Rock, profesor en Arkham, periodista en Midian, divulgador cultural en Carfax, juntaletras en el omniverso y pasto de los gusanos en todas partes. Ha publicado cuatro novelas: Hollow Hallows, Devon Crawford y los Guardianes del Infinito, El Tiempo del Príncipe Pálido y La Eternidad del Infinito. Ya prepara mediante ouija sus próximas historias que formarán parte del libro de los muertos. Espera volver a aparecerse cuan primigenio cuando pueda escaparse de R'lyeh… Ahora ya has leído su biografía, ahora ya estás maldito. ¡Bienvenido!

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