Baltimore, el cazavampiros caído. Fuente.

«—Mis errores. Sí… Pero ¿y mis pecados?

—Por mi
experiencia, doctor, algunos estamos malditos por mucho que le recemos a Dios.
La muerte es nuestra única redención
».

Cuando
las sombras caen sobre nosotros, necesitamos a guerreros capaces de enfrentarse
a las tinieblas. Y, en ocasiones, esos guerreros surgen de la propia oscuridad…

A
mediados de los 2000, el escritor Christopher Golden se aliaba con Mike Mignola para crear al personaje de Henry Baltimore, el protagonista de la novela Baltimore
o el valiente soldado de plomo y el vampiro
, que contaría con las
ilustraciones del padre de Hellboy y la pluma del propio Golden. Años
más tarde, como los chupasangres que tanto odia, Henry Baltimore volvería a
la vida, pero ya no en el terreno de la novela, sino del cómic. A continuación, recorreremos la larga historia del enfrentamiento entre Baltimore y los hijos de la noche. Preparad vuestra copa (de sangre), afilad vuestra estaca y disfrutad de esta oscura historia: Baltimore.

El cómic de Lord Baltimore explora la historia del personaje de Mignola y Golden. Fuente.

Los hijos de la noche

Como ya hemos comentado, la
serie de cómics de Baltimore surge de la novela homónima, aunque lo hace
como una adaptación y a la vez profundización y continuación, que da lugar a que
sea un complemento perfecto para los lectores del libro y, a su vez, que un
lector que no haya tocado la obra previa, pueda disfrutar sin mucho problema
del cómic.

La
historia de Lord Baltimore, a través de varios tomos, completa el
enfrentamiento de su protagonista, el cazavampiros con pata de metal a lo Soldadito
de Plomo
o capitán Ahab, con el vampiro Haigus, el inquisidor y otras
fuerzas de la oscuridad como chupasangres, brujas, muertos vivientes… Todo lo
que uno espera de la obra de Mignola.

Lady Baltimore será la continuación de estas aventuras, lo que nos confirma el éxito de este mundo creado por Mignola y Golden. Fuente.

Como
descubrimos a través de flashbacks, Lord Baltimore es un veterano
de la Primera Guerra Mundial que sobrevivió a las trincheras. Dado por muerto,
los vampiros, en su forma de murciélagos, se alimentaron de sus compañeros caídos,
pero Baltimore se enfrentó a ellos y recibió una marca que lo convirtió
en un monstruo y lo unió de modo inexorable al vampiro Haigus, que se
vengó destruyendo la familia de Lord Baltimore. Desde ese momento, el
protagonista que da nombre a la serie ha buscado al vampiro y a cualquier
seguidor del Rey Rojo, un ser infernal cuyas pesadillas han dado lugar a la
plaga de bebedores de sangre. De tal modo, Baltimore se convierte en un trasunto
de Van Helsing (como aquel que sabe sobre los vampiros), en una especie
de Solomon Kane (un héroe torturado que se enfrenta a lo oscuro) e
incluso en el capitán Ahab (un antihéroe atormentado capaz de sacrificar
a cualquiera por lograr destruir su obsesión).

A medida que la historia avanza, como el mismo Ahab perdió la razón al enfrentarse a su obsesión, a Moby Dick, lord Baltimore se convierte en un monstruo para enfrentarse a un monstruo mayor como es el Rey Rojo. «Ya ni siquiera es humano, ¿verdad?», dicen sobre él sus compañeros. Y otro de ellos responde: «Es mejor para el mundo que no lo sea. Combatir al Rey Rojo no es tarea para un frágil hombre ordinario».  El abismo del que Nietzsche nos advirtió se transforma aquí en un personaje que lucha contra la más terrible de las sombras.  

Bram Stoker escribió en su inmortal clásico Drácula,
que vampirizó la imagen del chupasangre: «Solo cuando el hombre se enfrenta
cara a cara con estos terrores es cuando puede comprender su auténtica
importancia». Este mensaje queda patente cuando nos acercamos al último tomo de
la serie, que decide dar un pequeño salto temporal para hablarnos de una guerra
mundial alternativa que enfrenta a los inmortales liderados por el Rey Rojo
y los últimos supervivientes de una plaga que asola el mundo y ha convertido a
los humanos en ganado. Es en esta última historia donde el cómic Baltimore
recobra el brío tras un ligero traspiés en el penúltimo tomo. Aquí acabamos con
una gran lucha campal para evitar que el mayor monstruo ocupe de nuevo su
trono. Por el camino, Baltimore nos presenta también a otro
personaje fascinante, el doctor Rose, ataviado con un traje del Doctor
Plaga
o doctor de la peste, un ser clave para el devenir de esta oscura
historia.

Portada de la novela de la que surge Baltimore. Fuente.

Pulp, aventuras y terror

Como
se ve en las líneas previas, Baltimore es un homenaje a la
literatura gótica, el pulp y el género fantástico clásico. Para los que nos gusta «atrapar» guiños, es toda una delicia (pero no por ello deja de ser disfrutable para el lector menos habituado al género). Cada arco argumental
está repleto de guiños a William Hope Hodgson, Drácula, Solomon Kane,
H. P. Lovecraft, Robert E. Howard, Moby Dick, Ray Harryhausen
… Toda una
serie de referencias que, como sabemos bien, han influenciado también a otros
trabajos de Mignola y que los lectores habituales del autor disfrutarán
sobremanera. No obstante, Mike Mignola es como un buen músico: de un
modo automático, es capaz de recrear melodías donde ya ha dejado clara su
maestría en el pasado.
El lector sabe lo que se va a encontrar cuando abre
un cómic de Mignola.

Lo
mejor de Baltimore es esa mezcla de terror, misterio y aventuras
que está vigente desde el primer número, convirtiéndola, entre explosión,
descubrimiento, recreación mitológica, y frase lapidaria, en todo un disfrute
(y no solo por el apartado gráfico, entre sus sombras y su esencial
detallismo). Por todo ello, Baltimore es, ante todo, una
celebración para todos aquellos que disfrutamos del cine clásico de horror y
ciencia ficción, del pulp, de las novelas y los relatos de los viejos maestros.
Es como si Mignola, Golden y compañía hubieran decidido que su historia
se anclase con estas influencias, como si se pudiera haber publicado a
comienzos del siglo XX y eso hace que sea una obra retro muy gozosa.

El Rey Rojo es la divinidad casi lovecraftiana de la que surge el mal del mundo de Lord Baltimore. Fuente.

El
apartado gráfico de Ben Stenbeck es uno de los puntos fuertes. Mignola
y la editorial Dark Horse han buscado una cantera de dibujantes capaces de
recrear el estilo del dibujante, como hemos visto en los gemelos Bá, Duncan
Fegredo
o, en este caso, Stenbeck. La narrativa y el acabado, junto a al color de Dave
Stewart
, hace que, aunque cuente con rasgos propios (menos minimalismo), el
estilo noes recuerda a la serie principal creada por Mignola. No puedo
decir lo mismo del trabajo de Peter Bergting, sustituto de Stenbeck,
con un estilo distinto que, aunque busca parecerse a su predecesor y Mignola,
no lo consigue ni tampoco aporta una diferencia que haga mejor el cómic (sin ser un mal dibujante, Bergting sí que rompe con el estilo de los primeros volúmenes y lo que se podía esperar de la segunda mitad de la serie, cuando Baltimore y sus cazavampiros se enfrentan a la Bruja de Sangre en Rusia, preludio del enfrentamiento final con el temible Rey Rojo). Por suerte, en el último tomo, seguramente gracias al coloreado, el resultado de Bergting mejora y se acerca más a su predecesor.

Sobre la edición, la serie ha sido recopilada en varios tomos que son ocupados por arcos argumentales de unos cinco números habitualmente, aunque también tenemos un tomo dedicado a historias cortas. En España, el cómic ha sido publicado por Norma. Cuenta siempre con unas últimas páginas con diseños de personajes, portadas descartadas, etc. En los últimos tomos, echo de menos las introducciones de los primeros números, que contaban con autores de la talla de Joe Hill, que permitían tener una visión todavía más interesante sobre la obra.

En
definitiva, a través de sus ocho tomos, Baltimore es una
pequeña y entretenida joya oscura que, aunque decaiga en algún momento (sobre
todo a partir de los últimos tomos, cuando cambia el dibujante) sigue siendo
muy disfrutable para todos los que gozamos de la música que hacen los hijos de
la noche, como diría cierto conde noctívago. Mientras, continuaremos
enfrentándonos a las sombras…

«Sería un placer escuchar sus historias. A fin de cuentas, son los únicos que me recordarán cuando muera y me gustaría que supieran por qué lucho. Me intriga saber por qué luchan ustedes».

Baltimore se enfrenta a King Kong en esta portada homenaje. Fuente.


 

Carlos J. Eguren
autor@carlosjeguren.com
¡Cuidado! No leas esta biografía. ¡Te he dicho que no la leas! Si la lees, estarás condenado… En serio… ¿Sigues leyendo? Luego no me digas que no te lo he advertido: Carlos J. Eguren está muerto, solo que no se ha dado cuenta y sigue escribiendo desde ultratumba. Es escritor en Castle Rock, profesor en Arkham, periodista en Midian, divulgador cultural en Carfax, juntaletras en el omniverso y pasto de los gusanos en todas partes. Ha publicado cuatro novelas: Hollow Hallows, Devon Crawford y los Guardianes del Infinito, El Tiempo del Príncipe Pálido y La Eternidad del Infinito. Ya prepara mediante ouija sus próximas historias que formarán parte del libro de los muertos. Espera volver a aparecerse cuan primigenio cuando pueda escaparse de R'lyeh… Ahora ya has leído su biografía, ahora ya estás maldito. ¡Bienvenido!

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