abarat-novela
Portada de la versión española de Abarat de Clive Barker. Fuente.

 “Creedme. A veces, cuando parece que la vida
no puede ser más nefasta, hay una luz oculta en el corazón de las cosas”-
Ginebra en
Abarat de Clive Barker.

Hace unas semanas emergió la noticia de que Disney se había
interesado a principios del año 2000 en llevar la obra de Cliver Barker
a la gran pantalla y crear un parque temático con ella. Cuesta creer que veamos
el castillo de Mickey Mouse en el inicio de una adaptación en animación de Libros
de Sangre
, compremos en un Disney Store una Configuración de los
Lamentos o deambulemos por un parque de atracciones basado en las Razas
de Noche
de Cabal, pero sí hay una historia de Barker
que fue la que precisamente conquistó a los ejecutivos de Disney y que podría
haber encajado en su contexto: Abarat, su colección de libros de
fantasía juvenil.

Cuando el escritor de la Nueva Carne
abandonó el terror, decidió embarcarse en historias de fantasía y una de ella
tenía como protagonista a una adolescente que descubría un nuevo y majestuoso
mundo. Las pinturas del mágico archipiélago de Abarat y las ideas que rondaban
la mente de Barker llamaron la atención de unos productores que buscaban un
taquillazo para Disney allá por 2001, cuando las primeras entregas de El
Señor de los Anillos
(La Comunidad del Anillo, Peter Jackson)
y Harry Potter (La piedra filosofal, Chris
Columbus) habían arrasado en crítica y público. El objetivo de Disney fue Abarat
y, aunque se vendió el proyecto, los años pasaron y, mientras Barker
convertía sus cuatro volúmenes originales en cinco (de los que a fecha de hoy
solo se han publicado tres), las transformaciones del mundo del cine y la
industria han hecho que la idea de llevar esta historia de Barker al séptimo
arte se haya quedado en una interesante curiosidad…

Pero no todo debe ser adaptado y cualquier
lector posee una pantalla de cine en sus mentes, una pantalla de cine cuyo
proyector es nuestra imaginación, así que ¿cómo se afronta la lectura del
primer volumen de Abarat casi veinte años después de su
publicación?

 De las tinieblas a la luz

La imaginación del polifacético artista Clive Barker es
única y eso lo demuestra (y con creces) en Abarat. Este libro
serviría de primer volumen para una serie que homenajea a Alicia en el
País de las Maravillas
, Las Crónicas de Narnia y tantos
clásicos como El Mago de Oz, pero todo ello, por supuesto, desde
la perspectiva del padre de los cenobitas.

Director de cine, guionista,
ilustrador, pintor, creador de videojuegos, escritor… Barker pone su
ilusión en cada proyecto, nadie podría decir lo contrario. Su carrera arrancó
con el teatro y los oscuros relatos de los Libros de Sangre y
novelas como Hellraiser, el corazón condenado, Demonio de libro o
Cabal, entre otras. A finales de los ochenta, se convirtió en el
señor de la Nueva Carne, augurada por su amigo David Cronenberg, quien
encarnó al pérfido doctor Decker en Razas de Noche, dirigida por Barker.
En esa época, el escritor de Liverpool era considerado un príncipe de las
tinieblas, un sádico narrador de cuentos de terror que no le importaba concebir
mundos oscuros donde la sangre, el dolor y la muerte podían sentirse. Célebre
es ya el «He visto el futuro del terror y su nombre es Clive Barker»,
una cita famosa que Stephen King le dedicó y que impulsó su carrera,
retratando perfectamente la frescura y el impacto que suponía leerlo.

Sin embargo, Clive Barker,
admirador de artistas fascinantes y con mil caras como William Blake,
decidió “renunciar” a su trono como infante terrible del horror y ampliar sus
reinos mediante obras de fantasía que desconcertaron a parte de su público.
¿Cómo pasó el escritor que hablaba sobre trenes de medianoche con crueles
asesinos u obsesos sexuales capaz de copular con cualquier ser o cosa a
escribir sobre héroes embarcados en viajes épicos y fantásticos o cruces
interdimensionales que descubrían lo imposible? Abarat y sus
secuelas se anclarían en este segundo período.

La concepción de Abarat
nos lleva hasta 1995, cuando el escritor, ya afincado en Los Ángeles, empezó a
realizar gigantescas pinturas basadas en sus sueños y que resultaban ser muy
distintas a cualquier otra que hubiese realizado hasta el momento. A esas
majestuosas obras añadió una serie de ilustraciones: veinticuatro, una por cada
hora, a la que sumaría una más, una fantástica, una hora irreal, una hora donde
todo era posible. Poco a poco, en su mente siempre llena de ideas, concibió la
idea de un libro infantil que titularía El Libro de las Horas.
Cada momento del día representaría una emoción diferente hasta llegar a la hora
veinticinco, la heredera de Odón.

No se nos antoja extraño pensar que su
cerebro entraría en un estado febril donde cada detalle albergaba otro nuevo;
un apunte hacía florecer razas, reinos, personajes, historias… Aquel cuento
infantil pasó a ser después una colección de veinticinco cuentos con doscientas
pinturas al óleo. Más tarde, esa premisa dio paso a una serie de novelas que se
convirtió en un homenaje a una de sus películas favoritas: Fantasía
(no vemos rara ahora la curiosidad de Disney por el proyecto), cinta de
apabullante originalidad con la que Walt Disney intentó que el espectador
escuchase las imágenes y viese la música. Así nació una saga que, como una
muñeca rusa, fue creciendo y creciendo, pasando a ser una pentalogía cuyo
primer volumen vio la luz en 2002.

La frase promocional de la saga sería:
¿dónde es cuándo? Interesante cuestión que Barker continúa respondiendo
hoy.

Uno de las gigantescas pinturas hechas por Barker para Abarat, aunque él mismo cuenta que sus historias salen de la pintura y no al revés. Fuente.

Sin el camino de baldosas amarillas

Pero, ¿de qué trata Abarat, la saga que su
autor consideró tan alejada del terror? Si nos centramos en sus rasgos
generales, es un viaje de una adolescente, Candy Quackenbush a un mundo
fantástico alternativo. Candy vive en la aburrida Chickentown con un
padre alcohólico y maltratador, una madre triste y unos hermanos que lo son de
sangre y poco más. Cuando una profesora le pide una redacción sobre la historia
de la ciudad, Candy descubre, lejos de los datos de siempre, el
misterioso suicidio de Henry, una de las figuras prominentes de la
ciudad y que parece conectado a un mundo que… no existe. Por supuesto, su
profesora no acepta un trabajo que considera pura fantasía y es entonces cuando
Candy, enfadada, es perseguida por el monstruoso Shape y es
salvada por el ladrón John Fechorías, que posee dos astas con ocho
cabezas reducidas que son sus hermanos.

Huyendo, Candy llega al mundo de Abarat,
un archipiélago donde en cada isla es una hora diferente siempre (hay una isla
para la una de la madrugada, otra para las dos…). En ese lugar conocerá a
aliados, nuevos seres y villanos como Christopher Carroña, el Señor de
la Medianoche, que decide atraparla.

No hay dudas: Abarat es un mundo
colorido como un espectáculo del Cirque du Soleil, al igual que lo reconoció Barker,
y nos transporta a esa idea de un lugar lleno, rebosante de magia. A lo largo
de las páginas, agrega relaciones familiares, historias, criaturas y explora
temas como la naturaleza del mal o el destino. Terry Gilliam, las
películas de Ray Harryhausen o El sueño de una noche de verano
se suman a esta fascinante mezcla. Busca con su libro que los lectores se
sientan como él se sintió al descubrir las novelas que le sirven de base cuando
era joven. Para ello, se centra muchas veces más en el mundo (como si quisiese
ser C. S. Lewis) que en los personajes, que, a menudo, son seres
estrafalarios; los únicos que reciben cierta profundidad en el primer volumen son
la propia Candy y su archienemigo, Christopher Carroña. En su
estilo, más que largos monólogos, la obra opta por el diálogo y las
descripciones, llegando a recopilar finalmente un apéndice que recoge una serie
de curiosidades sobre cada isla y donde permanece la idea primigenia de Barker
de hacer un libro donde cada hora representase una serie de emociones (aunque
en estos fragmentos se conecte más con una obra de descripción topográfica).

Abarat es una historia con un gran mundo, colmado de aventuras,
fantasía, terror, maravilla… Lo que muchos llaman worldbuilding. El
trasfondo podría rivalizar con Las Crónicas de Narnia. Posee
mucho de Oz, aunque más extenso, pero igual de sanguinolento, y
mucho de Alicia en su rareza, aunque Barker es experto en
lo insólito. Seguramente la biografía con múltiples sombras de su creador haga
que no sea más conocido por el lector adolescente. Abarat no era
la primera vez que Clive Barker escribía para el público juvenil: en los
noventa, vio la luz la maravillosa El ladrón de días, que
tristemente está descatalogada en nuestro país, y que nos contaba las aventuras
de un niño en un hogar donde todas las fiestas como Navidad o Halloween podían
vivirse en un solo día. Precursora de Coraline de Neil Gaiman,
la novela El ladrón de días era un viaje iniciático y oscuro que
nos revelaba la realidad del tempus fugit. Abarat recoge
parte del espíritu de esa historia, a la vez que se la caracteriza como un
gigantesco viaje.

La protagonista de esa travesía es Candy,
que además no es como el resto de mojigatas a lo Bella Swan de Crepúsculo
o las revolucionarias pesadas y egoístas como Katniss Everdeen de
Los Juegos del Hambre. Candy no es perfecta, a menudo está llena
de una inocencia que la hace soltar lo primero que piensa y eso le traerá
problemas. Es interesante como lejos de ser una Alicia o una Dorothy que
descubre un mundo nuevo, con cada paso que da, Candy se percata de que no es la
primera vez que está en ese territorio fantástico, pero ¿cómo es posible? Puede
que al igual que muchos lectores, Candy se sienta más hermanada con la fantasía
que con la realidad. A su vez, uno de los puntos clave del personaje durante la
historia es que evoluciona desde una adolescente de dieciséis años hasta una
joven de dieciocho cuanto concluyese la obra. Como dato anecdótico, es
interesante como Barker acaba recogiendo una de las imágenes más
populares de la película Hellraiser que él mismo dirigió: cuando Kirsty
Cotton
se encuentra en una estancia de plumas y sangre, hecho que se repite
de modo onírico en la aventura de Candy.

Pero los héroes están creados a partir
de sus enemigos y, aunque hay varios monstruos que acosan a Candy en su
viaje, desde villanos de opereta hasta magos terribles, el gran adversario es Christopher
Carroña
, un ser que drena sus pesadillas y busca que se imponga una noche
eterna en Abarat. Ese ese inframundo será donde él se autoproclame emperador de
todo Abarat. Este ser se alimenta del miedo y las pesadillas y, poco a poco,
vamos entendiendo su pasado y qué le ocurrió con la princesa del día. Pese a
recordarnos a villanos que beben de contrapartidas femeninas como Maléfica,
también nos evoca a la poderosa reina Jadis. Como siempre, Barker
no piensa que los monstruos sean seres repulsivos que debamos expulsar, sino
que entiende que debemos hermanarnos con ellos. Es así cómo revela cierto
origen de la villanía del personaje (siendo un joven al que su abuela le cosió
los labios por pronunciar palabras que no debía) que, en el fondo, es un peón
más frente a una amenaza mayor.

No olvidemos que la idea primaria de todo
el mundo de Abarat y sus personajes es la que Barker recalca como más fuerza:
que el día y la noche deben llegar a un equilibrio, no solo físico, sino en la
mente de cada uno de nosotros, y es la idea de uno de esos bandos perdiendo el
control lo que impulsa el viaje.

Gaiman juega con su protagonista y todo lo que podemos esperar de ella. Fuente.

Una carta de presentación

Puede que el mayor defecto de este primer volumen sea el que
es un avance y no una historia más autoconclusiva o definida. Pese a que el
escritor concibió la obra como una saga que se pudiese leer cada tomo de modo
independiente, esto se pone en duda tras un primer libro que es el cimiento
para que el lector descubra el resto de conceptos de la trama. Eso no quiere
decir que no sea disfrutable; es una de esas novelas que apela al público más
joven, ya sea por edad o espíritu. En el caso de un servidor, siente que la
obra aboga por el hecho de que recordemos aquellas largas tardes de nuestra
infancia o adolescencia, perdidos en la lectura de clásicos del género
fantástico como El Señor de los Anillos, Las Crónicas de Narnia o
La Historia Interminable, sin olvidar esos títulos que llegamos a
comprender, en realidad, cuando fuimos mayores, como la odisea de Lewis
Carroll
y su Alicia. Es ese deseo de encontrar la magia lo
que impulsó a su demiurgo, que llegó a declarar lo siguiente en KidScreen
Magazine en 2001:

«¿Por
qué muchos adultos leen a Harry Potter? Porque nos falta magia en
nuestras vidas. Encendemos la televisión y no nos encanta. Somos una cultura
cargada de ironía y cinismo. Creo que una de las cosas que hemos comprobado con
el fenómeno de Harry Potter, es que adultos, adolescentes y niños
pueden disfrutar de lo mismo, exactamente de lo mismo».

El personaje de Tom Dos Dedos afirma en
un momento dado que: «La inteligencia sin amor es una cosa vacía» y Abarat
es una obra inteligente y con sentimiento, aunque puede que en su último tramo
quede deshilvanada al dividir varias veces la trama para narrarnos el camino de
Candy, por un lado, y la trama de Fechorías y unos curiosos cazadores de
dragones, por el otro. En toda la primera parte, su ritmo se caracteriza porque
comienza con capítulos cortos que se van progresivamente alargando con el paso
de los episodios. Ese ritmo se pierde en el final. En su conjunto, hay muchas
descripciones y diálogo y, como primera novela, se insinúa más que muestra o
confirma, siendo un avance de más de trescientas cincuenta páginas sobre lo que
está por venir.

Pero lejos de que nos centremos solo en
los aspectos de la disposición argumental, la obra apela al sentimiento de
juventud, aventura, fascinación y magia que mueve a las lecturas del público
más joven. Baker llegó a afirmar que esta era la obra que más cercana ha
estado a su corazón por el tiempo y el esfuerzo que le había llevado,
declaraciones que hizo cuando en el año 2000 Disney compró la serie, y más allá
de la adquisición, el lector tiene claro que Barker se ha enamorado del
mundo que ha concebido. No obstante, el escritor se compararía con Baum
y Lewis y cómo estas obras le llevaron largo tiempo a sus autores.
Reconoce este tiempo como un enorme territorio para jugar y nunca quedarse sin
espacio para hacerlo. Eso es magnífico para el lector que logra viajar con él,
pero terrible para el que no.

Puede que uno de los problemas de cómo
ha llegado Abarat a nuestra realidad es que la idea de un enorme
libro con las ilustraciones de Barker fue muriendo a favor de una
novela. Todavía se puede visitar en su web una galería con ilustraciones de Abarat,
pero no se ha respetado la concepción original del libro ilustrado, al menos en
España; se agradece que Oz Editorial lo haya traído, aunque hay algunas erratas
que entorpecen el resultado final. Una lástima, porque es una de las pocas
obras de Barker que no está descatalogada en nuestro país y que, además,
permite descubrir otra faceta del escritor.

Más allá de todo esto, ¿veremos algún
día una película o serie Abarat? Considero que todos los lectores
ya la hemos visto a través de sus páginas. Quizá la tardanza a la hora de
llevar a cabo la saga o el cambio del mercado matase hasta hoy la posibilidad
de que Abarat llegase a los cines, las tiendas de mercadotecnia o
los parques temáticos. Puede que las diversas polémicas donde se ha involucrado
a Barker o su legado como autor de terror por el que se ha hecho famoso
(más otros campos considerados tabú por nuestra sociedad, como la fotografía
erótica), hayan dejado al creador al margen del público juvenil, pero más allá
de todo esto Abarat es un archipiélago que merece continuar
siendo descubierto.

No podríamos cerrar esta crítica con un
“en conclusión” ni similar, ya que Abarat en su primer volumen
solo es el comienzo de una historia mayor que le han seguido dos volúmenes ya
publicados y traducidos en nuestro país: Días de magia, noches de guerra  y Medianoche absoluta.
Actualmente, pese a los problemas de salud, Barker continúa trabajando
en el cierre de la saga con el volumen cuarto y quinto. Esperaremos que complete
esta odisea, pero mientras, seguiremos fascinándonos con la imaginación de uno
de los autores más polifacéticos de nuestro tiempo.

“Cazar
dragones no es una tarea para la gente interesada en vivir vidas largas”-
Tom.

 

Abarat es un fantástico viaje hacia la imaginación de Barker. Fuente.
Carlos J. Eguren
autor@carlosjeguren.com
¡Cuidado! No leas esta biografía. ¡Te he dicho que no la leas! Si la lees, estarás condenado… En serio… ¿Sigues leyendo? Luego no me digas que no te lo he advertido: Carlos J. Eguren está muerto, solo que no se ha dado cuenta y sigue escribiendo desde ultratumba. Es escritor en Castle Rock, profesor en Arkham, periodista en Midian, divulgador cultural en Carfax, juntaletras en el omniverso y pasto de los gusanos en todas partes. Ha publicado cuatro novelas: Hollow Hallows, Devon Crawford y los Guardianes del Infinito, El Tiempo del Príncipe Pálido y La Eternidad del Infinito. Ya prepara mediante ouija sus próximas historias que formarán parte del libro de los muertos. Espera volver a aparecerse cuan primigenio cuando pueda escaparse de R'lyeh… Ahora ya has leído su biografía, ahora ya estás maldito. ¡Bienvenido!

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