30 days of night poster
30 days of night propone un viaje hacia Barrow, un pueblo asediado por vampiros. Fuente.

When man meets a force he can’t destroy, he destroys himself. What a plague you are.

Que conste en acta mi pecado: no considero 30 days of night una película peor dentro del género de pelis de supervivencia con gente idiota que intenta sobrevivir, aunque hagan cosas muy estúpidas. Es un subgénero dentro del slasher, las pelis de zombis y todo ese tipo de filmes que sobreviven (juego de palabras, lo sé) para que la gente pueda ir al cine, decir que pasa el miedo y gritarle a los protagonistas cuando hacen alguna cosa terriblemente idiota. Vaya, como en la mayoría de pelis de George A. Romero.

La historia, basada en el cómic con guion de Steve Niles (que lo había pensado como una película), ya es conocida: un grupo de vampiros asola un pueblo en Alaska, Barrow, donde hay un mes de noche. Ya está. A partir de ahí, el sheriff y compañía intentarán sobrevivir contra unos chupasangres que actúan como monstruos despiadados (lo que son) y contra los que parece no haber ningún modo de vencer. Parece una premisa sencilla, lo es, pero a nadie más se le había ocurrido para crear una franquicia.

Hincar el diente

David Slade es un director que me gusta desde Hard Candy y creo que aquí hace todo lo posible para intentar entrar en el terreno de directores como John Carpenter y George A. Romero. O lo intenta. Se apoya en la fotografía y la escenografía (que intenta imitar el estilo del dibujante del cómic, Ben Templesmith) y, aunque el guion a veces frustra sus impulsos, es interesante cómo recupera al vampiro más salvaje, más digno de lo bestial, más allá de lo visto recientemente con vampiros más romanticones (y sí, Slade estuvo detrás de la tercera entrega de Crepúsculo, a saber muy bien por qué… Quizás, porque hay que comer).

A mí me parece loable el intento de llevar de nuevo a los vampiros a sus raíces. No caen en los terriblemente feos y falsos vampiros del Soy leyenda de Will Smith (que solo compartía con el clásico de Matheson el nombre) y quizás es más deudor de la evolución vampírica de los chupasangres de Blade 2 de Guillermo del Toro. Se les añade un idioma inventado, motivaciones medianamente monstruosas y algunos puntos interesantes como depredadores.

El reparto oscila entre intentar interpretar y cumplir medianamente, con un Josh Hartnett al que le cuelgan el sambenito de interpretar al sheriff, papel que quizás le llevó años después a encarnar al Ethan Chandler de Penny Dreadful, donde los vampiros parecían los precedentes de los que vemos aquí. Hay alguna cara conocida más, como la de Danny Huston en el rol de Marlow, Ben Foster como el Renfield de turno y Manu Bennett como el poli que lo intenta, pero no.

Aparte de todo esto, hay gore, sí, pero a ver, ¿qué se esperabas? ¿Que los vampiros brillasen y fueran nuestros colegas? No, es una película que va sobre lo que va, con momentos francamente desagradables, pero que uno acepta porque la película es lo que es. Sin embargo, será por cuestión de mentalidad, me resulta más cruel la parte humana que la monstruosa, véase el anciano con Alzheimer. Considero que es mucho más terrorífico e incómodo que ver a una panda de vampiros desgraciados desperdiciar la sangre (porque se ve que mucha hambre tampoco pasan, porque dejan los cadáveres a medio comer).

Ahora me empezarás a sacar todos los agujeros de guiones, las decisiones estúpidas de los perseguidos y los perseguidores, lo irreal de algunos puntos y el desenlace al que se llega tras casi dos horas de película, y yo digo: ¿esperabas otra cosa? Es lo que es y hay algunas lecturas, algunos momentos más allá del estereotipo, que hacen que para mí sea disfrutable.

Vaya, tampoco me tomo muy en serio la película y quizás esa es la clave por la que me gusta: 30 days of night (30 días de oscuridad) es una de esas cintas cinematográficas para pasar alguna noche, ver vampiros terribles y darle gritos a los protagonistas que van sucumbiendo como idiotas. Y eso es lo más divertido que hay con este tipo de pelis.

Niña vampiro de 30 días de oscuridad
No, bicho. Fuente.

Carlos J. Eguren
autor@carlosjeguren.com
¡Cuidado! No leas esta biografía. ¡Te he dicho que no la leas! Si la lees, estarás condenado… En serio… ¿Sigues leyendo? Luego no me digas que no te lo he advertido: Carlos J. Eguren está muerto, solo que no se ha dado cuenta y sigue escribiendo desde ultratumba. Es escritor en Castle Rock, profesor en Arkham, periodista en Midian, divulgador cultural en Carfax, juntaletras en el omniverso y pasto de los gusanos en todas partes. Ha publicado cuatro novelas: Hollow Hallows, Devon Crawford y los Guardianes del Infinito, El Tiempo del Príncipe Pálido y La Eternidad del Infinito. Ya prepara mediante ouija sus próximas historias que formarán parte del libro de los muertos. Espera volver a aparecerse cuan primigenio cuando pueda escaparse de R'lyeh… Ahora ya has leído su biografía, ahora ya estás maldito. ¡Bienvenido!

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