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The Changeling (Al final de la escalera) se ha convertido en una película de culto dentro del cine de terror. Fuente.

«That house is not fit to live in. No one’s been able to live in it. It doesn’t want people», Minnie Huxley.

Hubo una época en que el cine de terror no se basaba simplemente en el jump scare, en el susto más barato que se consigue como una fórmula poco arriesgada que poco significa para el espectador que desea algo más que un castillo del terror de una feria cutre.

Películas como The Changeling (Al final de la escalera) demuestran un clasicismo digno de los cuentos y novelas de terror góticos. Es más, si cambiásemos los elementos de los años ’70 y la trasladásemos a la época victoriana, también funcionaría gracias a cómo se transforma en un relato clásico sobre la búsqueda de un padre para quedar en paz con la pérdida de su esposa y su hija en un accidente de tráfico.

Las interpretaciones de C. Scott y Van Devere vuelven a la cinta más realista si cabe. Fuente.

¿Cómo moriste, Joseph?

John Russell, un afamado compositor, busca un nuevo hogar tras la muerte de sus seres queridos. Es así como llega a una vieja mansión que lleva años sin ser habitada… sin ser habitada por nada que esté vivo. El fantasma de un niño busca comunicarse con John para que lo ayude a quedar en paz…

Esta película canadiense logra su objetivo de crear un buen relato de fantasmas porque cuando juega a ser una historia terrorífica, lo es: ya sea con golpes interminables o con una pelota de un niño que cae por una escalera; mientras que, cuando juega con el misterio, traza una historia de intercambios, asesinatos y hechos perversos en torno al pasado que nos recuerda a las grandes historias de espectros más clásicas. El guion de William Gray y Diana Maddox nunca se viene abajo, aunque sí haya algún segmento que se hace un poco más tedioso en cuanto a la resolución del conflicto principal.

El director Peter Medak dirige espléndidamente una película que transita desde la aparente calma con unos planos bien definidos, para pasar a momentos de subjetivos o levitaciones de travellings a cámara rápida que nos manifiestan el poder de una residencia marcada por su pasado.

La fotografía de John Coquillon logra transmitir la atmósfera de una historia sobre lo que queda tras la muerte. Planos como ese desván donde habita el pequeño Joseph o esa barandilla de la escalera prendiéndose en llamas resultan sobrecogedores. La influencia del trabajo de Medak y Coquillon se puede detectar fácilmente en la obra de Alejandro Amenábar en Los otros, por ejemplo.

Nos basta con solo este plano de una silla de ruedas polvorienta para comprender que todo está a punto de desmoronarse. Fuente.

El reparto

Sin el apartado interpretativo llevado a cabo con gran excelencia, The Changeling no sería más que un culebrón con fantasmas. El veterano George C. Scott soporta todo el peso de la trama en el papel de John, entendiendo su congoja y su desesperación: quiere hacer justicia con Joseph, el niño fantasma, pero también con la esposa y la hija que perdió en un accidente.

Lo acompaña la actriz Trish Van Devere (esposa en la vida real de Scott), quien revela parte de los secretos de la mansión. Ambos se contraponen a Carmichael, el senador y antiguo heredero de la mansión, interpretado por un magnífico Melvyn Douglas.

Todo ello queda realzado por la magnífica banda sonora de Rick Wilkins. Al ser una película que trata sobre un compositor de piano, la música se vuelca en este instrumento y nos entrega partituras magníficas que me temo que han pasado más desapercibidas de lo que se merecen dentro del género.

El espacio para más lecturas es lo que hace que la película sea tan interesante. The Changeling, aparentemente, trata sobre un niño fantasma con el que el protagonista debe quedar en paz. En realidad, trata sobre un padre que ha perdido a su familia y ve en la oportunidad de ayudar a ese crío una forma de quedar en paz por no haber podido evitar la muerte de sus seres queridos. Habla del arrepentimiento, la culpa, el dolor.

Frente a los sustos fáciles, The Changeling (Al final de la escalera) se ha convertido en un film de culto por hablarnos del pasado y de nuestro intento por arreglar aquello que ya no se puede arreglar…, pero sigue rodeándonos, como un fantasma.

Póster de The Changeling (Al final de la escalera). Fuente.
Carlos J. Eguren
admin@carlosjeguren.com
¡Cuidado! No leas esta biografía. ¡Te he dicho que no la leas! Si la lees, estarás condenado… En serio… ¿Sigues leyendo? Luego no me digas que no te lo he advertido: Carlos J. Eguren está muerto, solo que no se ha dado cuenta y sigue escribiendo desde ultratumba. Es escritor en Castle Rock, profesor en Arkham, periodista en Midian, divulgador cultural en Carfax, juntaletras en el omniverso y pasto de los gusanos en todas partes. Ha publicado cuatro novelas: Hollow Hallows, Devon Crawford y los Guardianes del Infinito, El Tiempo del Príncipe Pálido y La Eternidad del Infinito. Ya prepara mediante ouija sus próximas historias que formarán parte del libro de los muertos. Espera volver a aparecerse cuan primigenio cuando pueda escaparse de R'lyeh… Ahora ya has leído su biografía, ahora ya estás maldito. ¡Bienvenido!

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