Era 2010. Cada vez que publicaba una de sus críticas en una conocida web de cine, mis compañeros de la carrera de Periodismo y yo teníamos debate.  Solo lo conocíamos a través de la pantalla de ordenador, pero no era raro escuchar comentarios de amigos míos como «esa película debe ser buena, le ha gustado a Massanet». Adrián Massanet no dejaba a nadie indiferente.
Una década más tarde, volví a la web de Massanet y supe de sus andanzas. Además de crítico cinematográfico, también lo era literario y, ante todo, escritor.
A finales de 2021, gracias a J. J. Martínez, conocí a Adrián Massanet y pasé a colaborar en su podcast, Viajeros de la Noche.
En esta época donde muchos se autoproclaman salvadores de la Literatura, Massanet posee una pluma honesta, fuerte, que no duda en utilizar para expresar aquello que piensa que está bien o mal en este mundo (y me temo que lo segundo va ganando…). Pero no solo de este mundo, también de mundos fantásticos. De ahí esta entrevista.

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Hablamos con el escritor y crítico Adrián Massanet sobre el género fantástico y sus implicaciones culturales.

La importancia del fantástico

CARLOS J. EGUREN: ¿Por qué crees que el género fantástico (fantasía, ciencia ficción y terror) suele ser menospreciado por la crítica “profesional” (por llamarla de alguna manera? Es el género en el que se sitúan muchas de las primeras grandes obras artísticas de los diferentes artes, como la literatura (véase Gilgamesh, La Ilíada, Beowulf…) o el cine (Viaje a la luna, Nosferatu, Metrópolis…).

ADRIÁN MASSANET: Lo cierto es que en eso, como en muchas otras cosas, la llamada “crítica profesional” no está a la altura. Se considera a unos marcos genéricos (el “drama”, la tragedia) más elevados que otros (la fantasía, la aventura), cuando en realidad eso significa que no han reflexionado lo suficiente sobre la fantasía y la aventura. Sería necesario, de todas formas, establecer una diferencia sustancial entre fantasía y ciencia ficción, que son dos marcos genéricos con leyes y ADN bastante opuestos.

C.J.E.: Recuerdo a Sting en un documental sobre neurociencia. En él se realizaba un experimento en el que se analizaba qué partes del cerebro se activaban cuando el artista creaba. Sting ayudó, pero no quería saber el resultado (pensaba que eso lo anularía). ¿Por qué crees que el artista teme hablar de su proceso creativo a partir de la idea (o prejuicio) de que se bloqueará o se romperá la magia si lo hace? ¿Cómo es tu proceso creativo, si puedes exponerlo con palabras?

A.M.: Creo que existen muchos mitos, leyendas urbanas y desinformación sobre el proceso creativo. No conocía el caso de Sting, pero muchos artistas, mejores o peores, rehúsan hablar sobre su proceso creativo. En mi caso sería difícil de exponer pero voy a intentarlo: sobre todo me ayudan la música y la pintura o la fotografía. Cuando una música en concreto o una pintura me evocan algo muy particular, soy capaz de poner en marcha, de alguna forma, mi proceso creativo. Una idea o serie de ideas, un mundo y unos personajes, aparecen ante mi y reclaman mi atención. Luego me obligo a mí mismo a sentarme delante del teclado durante tres, cuatro o seis meses para dar vida a esa ficción.

Entrevista a @adrianmassanet: literatura, crítica y mucho más. Clic para tuitear
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Terminator es una de las grandes películas de la ciencia ficción de la Historia. No es solo acción descerebrada.

Relatos y mercados

C.J.E.: Muchos cometen el error de principiante de pensar que un relato es más fácil que una novela. Considero que ambos campos son complicados y dependen de la historia, la trama, los personajes… e incluso del autor. ¿Qué piensas tú, que has escrito novelas y relatos? ¿Has pensado saltar al guion cinematográfico o teatral en el futuro?

A.M.: He escrito algunos guiones y obras de teatro, pero no me siento cómodo en ello. La escritura de cine o teatral no es más que el comienzo, y me siento siempre como si me faltara algo: llevarlo a la pantalla o al escenario, en caso contrario es un proceso creativo incompleto.
En cuanto a los relatos: existen muy pocos genios del relato, lo que certifica su complejidad. Cervantes, Faulkner y pocos más. Me gustaría dedicarme más a eso en el futuro y quizá encontrar mi propia manera de escribirlos. Sería algo maravilloso.

C.J.E.: Vivimos en una época de gurús y vendehúmos literarios (me temo que no solo literarios). ¿Qué opinas tu del mercado -o mercadillo- literario? ¿Se puede enseñar a escribir o es todo una gran estafa, una broma pesada sin gracia, y más si pensamos en eso que se pregonaba hace unos años: «la novela está muerta»?

A.M.: La novela sólo morirá cuando mueran sus intérpretes, es decir sus especialistas, que mantendrán viva la llama, y otros escritores recogerán el testigo en el futuro. Lo que está muerto es el mercado editorial, una verdadera estafa artística de enormes proporciones, cuyo verdadero alcance, me temo, sólo percibiremos, si es que llegamos a percibirla, dentro de muchos años o décadas.

No se puede enseñar a escribir. Nadie puede enseñar ni aprender a escribir. La única manera de aprender a escribir es escribiendo. ¿Quién le enseñó a Cervantes a escribir ‘El Quijote’ o a Stendhal a escribir ‘Rojo y negro’ o a Thomas Mann a escribir ‘La montaña mágica’? Los que enseñan a hacer arte son tan estafadores como los que escriben los best-sellers actuales.

El Quijote
Adrián Massanet es un gran estudioso de la obra cervantina. | Pixabay.

Fantasía y Cervantes

C.J.E.: Como lector de literatura y cómic, y espectador de cine y series, además de escritor, ¿cuáles creen que son los puntos fuertes y débiles de la literatura fantástica? ¿Crees que, tras Juego de Tronos (o Canción de hielo y fuego), el género vive una buena época o todo es una vacua ilusión?

A.M.: Los géneros viven de su éxito, y el éxito es caprichoso y efímero: nadie sabe cuándo llega ni cuándo va a irse ni cuando va a volver. La literatura fantástica no se diferencia de ninguna otra literatura: ha de poseer personajes interesantes, ha de ser conceptualmente valiosa, sus autores han de tener una voz expresiva y una mirada del mundo y un estilo definido. Tolkien no era un escritor profesional pero su estilo era magnífico, persuasivo y audaz. De eso va la cosa.

C.J.E.: Recientemente, has leído y releído la obra de Miguel de Cervantes. No te has quedado en El Quijote, has continuado con La Galatea y las novelas ejemplares (entre otras). He leído cómo consideras sus obras como la mayor o la más importante de nuestras letras. ¿Por qué crees que cuesta tanto reivindicar al Quijote (o se reivindica tan mal)? ¿Por qué crees que la sociedad parece tan reticente a reconocer a Cervantes? No creo que un anglosajón rehuyese a Shakespeare, un dramaturgo que, por otra parte, está lleno de sombras -incluso sobre su existencia, su obra, etc.

A.M.: Eso es un tema de profundo calado social, cultural y hasta geopolítico. Cervantes no es la mayor figura de nuestras letras, es la mayor figura de las letras universales, muy superior al sobrevaloradísimo Shakespeare, que fue una construcción del imperio anglosajón para oponerlo a la figura enorme e inalcanzable de Cervantes. ¿Pero cómo va a ser igual o superior un dramaturgo que jamás escribió prosa y cuyas obras no se sostienen a poco que se tenga un poco de espíritu crítico? Cervantes fue además un excelente autor de teatro, opacado por el éxito de Lope de Vega.

¿Por qué en España la gente no se quiere enterar de que poseemos al mayor genio universal de las letras? No puedo ni imaginarlo. Desidia hacia nuestro propio país, rechazo a todo lo español, pereza intelectual. Cervantes está ahí para el que quiera cogerlo, pero cogerlo no es gratis. No basta con echarle un vistazo, pasarlo muy bien y ya has leído a Cervantes. Te exige mucho más, te exige unos conocimientos, un espíritu crítico, y bastantes cosas más, sólo para empezar a acercarte a todo lo que significa. La literatura actual la inventó él hace 400 años, y los más grandes genios (de Dostoyevski a Faulkner) le deben prácticamente todo. Era de una originalidad y una inteligencia que fulminan al pobre Shakespeare.

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Tolkien no es un producto de modas para Adrián Massanet | Alan Lee.

McCarthy y el arte

C.J.E.: Cormac McCarthy y Meridiano de sangre son dos de tus referentes. El escritor también escribió una de mis novelas favoritas: La carretera, novela postapocalíptica que, tras el COVID, no lo parece tanto. ¿Qué ves en el género postapocalíptico (que sé que también te gusta gracias a The Walking Dead) y en la prosa del estadounidense?

A.M.: ‘Blood Meridian’ es la última obra maestra de la literatura estadounidense, muy superior a la ‘The Road’ y verdaderamente apocalíptica. Su prosa, que es excelsa, bebe mucho de Faulkner, pero posee suficiente entidad propia como para situarle entre los grandes de su generación. Con esa novela, me parece a mí, se establece un hilo entre el western y el fin del mundo que termina precisamente en ‘The Walking Dead’, perfecta fusión de western, terror postapocalíptico y sci- fi. Dice McCarthy que la literatura no es literatura sino se enfrenta a la idea de la muerte. Estoy de acuerdo. Yo mismo, sin querer compararme con ese gigante, sólo escribo historias de supervivencia. ¿Que por qué lo hago? No tengo ni idea. Pero son las ficciones que más me conmueven, como lector/espectador y como narrador.

C.J.E.: Has sido crítico profesional en diversos medios, aparte de tu web, así que voy a pedirte consejo: ¿qué películas del fantástico crees que son realmente obras maestras y por qué? Sé que tienes alguna lista en tu web y alguna vez hemos hablado sobre Terminator 2, las películas de Miyazaki…

A.M.: ‘Terminator 2’ no es fantástico, sino sci-fi. La diferencia fundamental está en el tono y en las reglas internas. El fantástico te habla de cosas que jamás podrían suceder, mientras que la sci-fi maneja elementos argumentales que serían posibles teóricamente hablando. La sci-fi es el género especulativo por excelencia. Te pregunta un “¿y si?”. La fantasía tiene otro problema: levantar un mundo imposible en el mundo real pero que tenga las reglas internas tan bien trazadas que sea creíble.

Del fantástico, como obras maestras, yo citaría por supuesto ‘La princesa Mononoke’, ya que citas a Miyazaki, pero también ‘Cristal Oscuro’, que es maravillosa. James Whale hizo una obra maestra con ‘La novia de Frankenstein’, y Jacques Tourneur rozó lo magistral con su trilogía ‘La mujer pantera’, ‘El hombre leopardo’ y ‘Yo anduve con un zombi’. ‘El imperio contraataca’ es impresionante, y yo creo que ‘El prisionero de Azkaban’ es una obra maestra. Muy notable es también el Dracula’ de Coppola, y sensacional ‘Prince of Darkness’ de Carpenter… Pocas más se me ocurren…

The Walking Dead
Adrián Massanet considera The Walking Dead como una gran serie y también una gran incomprendida.

¿El mal de las adaptaciones?

C.J.E.: Da la impresión de que el cine vive de los cómics y libros. De adaptar. Es difícil encontrar películas mainstream que no sean adaptaciones de algo. Las compañías cinematográficas juegan sobre seguro (según algunos, tampoco nos pongamos apocalípticos…). ¿Crees que esto es así y que el cine, un arte “reciente”, es una forma artística menor frente a la literatura? Y, para no desviarnos del tema del fantástico, también he leído recientemente que es difícil adaptar la fantasía al mundo audiovisual, ¿tú qué opinas?

A.M.: Si lo pensamos bien, prácticamente todo parte de un material previo. Es inevitable. Ni una sola obra de Shakespeare es original, todas parten de obras e historias previas. Pero tú te refieres a que no se arriesga… Se arriesga poco, en efecto, se tira de franquicias, de fórmulas que ya se sabe que pueden funcionar, y eso es una muy mala noticia. Pero en la literatura, que es un artefacto mucho más barato que el cine, se está haciendo lo mismo desde hace décadas.

Creo que el cine, tal como decía Tarkovski, ha de separarse de la literatura, y quizá incluso de la música, si quiere desarrollarse como arte, y cuando lo ha hecho los resultados han sido extraordinarios. Siempre será un poco literatura, y siempre será bastante música, pero el cine posee herramientas propias que no comparte con otras artes y que le garantizan una autonomía expresiva absoluta: el montaje y la dirección de actores.

Para terminar, yo creo que la fantasía al cine no le sienta demasiado bien. Prueba de ello es que hay pocos filmes de fantasía pura realmente grandes. Esto sucede porque el cine opera con realidades, es mucho menos abstracto que la literatura, y sus formas se quedan desfasadas demasiado rápido. Antes te nombré películas de animación porque por lo menos la animación no opera tanto con realidades.

La-descendencia-Adrián-Massanet
La descendencia, la novela de Adrián Massanet.

Adrián Massanet: «Estamos viviendo en una sociedad hipócrita»

C.J.E.: En los últimos años, autores como J. K. Rowling, Larry Niven u Orson Scott Card han sido cancelados por la llamada “cultura de la cancelación” por sus opiniones, palabras y acciones con respecto a varios temas. ¿Qué opinas de esta situación? ¿Se puede separar al artista de su obra? ¿Es necesario? ¿Qué haces tú como lector, escritor, espectador y crítico?

A.M.: Estamos viviendo en una sociedad tremendamente hipócrita, que se escandaliza por cualquier cosa. No creo que el tema sea ya si debemos separar al artista de su obra, sino si debemos separar al arte de las redes sociales.

Por otro lado: ¿puede un artista ser un impresentable que dice o hace cosas reprobables? Claro que puede. Es un ser humano, no es alguien por encima del bien y del mal. No sé qué significa separar al artista: ¿que no tengamos en cuenta sus palabras y sólo sus obras? Eso sólo podría suceder en un mundo en el que entendiésemos la diferencia entre ficción y realidad, cada vez más difuminada.

¿Por qué escribir?

C.J.E.: A menudo hago esta pregunta, pero me interesa tu franqueza, Adrián, que se agradece en esta época de moralina de baratillo. ¿Por qué seguir escribiendo cuando todo se vuelve cuesta arriba y por qué escribir sobre el género fantástico, sobre lo que podría pasar o podría haber pasado? ¿Es porque el presente es una jaula?

A.M.: No creo para nada en ese lugar común que dice que la ficción existe para huir de la realidad. Si el presente es una jaula entonces también la ficción es una jaula. Se escribe, al menos en mi caso, porque no se tiene más remedio que hacerlo. No es algo intelectual, ni apasionado, sino visceral, es la supervivencia de tu identidad.

El género fantástico es la puerta a otro mundo que se parece demasiado al nuestro aunque en apariencia sea tan distinto. Es una metáfora de nuestros deseos y pensamientos y emociones más reprimidos. Cada género existe por una buena razón: con el fantástico expresamos absolutos que otros géneros no pueden, tales como lo sobrenatural, lo místico, lo sobrehumano, lo épico…

Nos quedamos con estas palabras, con esta búsqueda de lo místico, lo sobrehumano o lo épico de la fantasía, pero también de la literatura de Adrián Massanet. Acaso, ¿ese no es el gran rumbo que todos nosotros podemos emprender?

Agradezco que se haya pasado por la web y haya compartido estas palabras con nosotros. Le deseo todo lo mejor en el camino de las letras y más allá de estas.

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Consentimiento *
Carlos J. Eguren
autor@carlosjeguren.com
¡Cuidado! No leas esta biografía. ¡Te he dicho que no la leas! Si la lees, estarás condenado… En serio… ¿Sigues leyendo? Luego no me digas que no te lo he advertido: Carlos J. Eguren está muerto, solo que no se ha dado cuenta y sigue escribiendo desde ultratumba. Es escritor en Castle Rock, profesor en Arkham, periodista en Midian, divulgador cultural en Carfax, juntaletras en el omniverso y pasto de los gusanos en todas partes. Ha publicado cuatro novelas: Hollow Hallows, Devon Crawford y los Guardianes del Infinito, El Tiempo del Príncipe Pálido y La Eternidad del Infinito. Ya prepara mediante ouija sus próximas historias que formarán parte del libro de los muertos. Espera volver a aparecerse cuan primigenio cuando pueda escaparse de R'lyeh… Ahora ya has leído su biografía, ahora ya estás maldito. ¡Bienvenido!

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