“El mediador entre el cerebro y la mano debe ser el corazón”.

METRÓPOLIS

(Fritz Lang).

Carlos J. Eguren
autor@carlosjeguren.com
¡Cuidado! No leas esta biografía. ¡Te he dicho que no la leas! Si la lees, estarás condenado… En serio… ¿Sigues leyendo? Luego no me digas que no te lo he advertido: Carlos J. Eguren está muerto, solo que no se ha dado cuenta y sigue escribiendo desde ultratumba. Es escritor en Castle Rock, profesor en Arkham, periodista en Midian, divulgador cultural en Carfax, juntaletras en el omniverso y pasto de los gusanos en todas partes. Ha publicado cuatro novelas: Hollow Hallows, Devon Crawford y los Guardianes del Infinito, El Tiempo del Príncipe Pálido y La Eternidad del Infinito. Ya prepara mediante ouija sus próximas historias que formarán parte del libro de los muertos. Espera volver a aparecerse cuan primigenio cuando pueda escaparse de R'lyeh… Ahora ya has leído su biografía, ahora ya estás maldito. ¡Bienvenido!

2 comentarios sobre “Mediador del cerebro y la mano, Metrópolis.

  1. Te iba a decir (no tiene que ver con la cita, pero me pasó ayer), en clases de Espronceda y Larra, mi profesor se puso a divagar sobre Lorca. Sus poemas estaban plagados de faltas de ortografía, ya no sólo de despistes, sino de algunas sin excusa. Eso no resta para nada su talento.
    Incluso nos comentó este profesor (Ortega Torres, también creo que ha escrito poemas, un gran hombre) que ha visto el examen de ingreso que hizo el propio Federico. Y que no comprende, a pesar de que le encanta su poesía, cómo demonios se lo aprobaron con tantas faltas…
    Hasta los genios cometen deslices xD
    Alguien debería decírselo a tu profesor.

  2. No pasa nada por el off-topic, viene a cuento de lo que hemos tratado últimamente en el blog y, sobre todo, de que por culpa de esas cosas he terminado intentando escribir ciencia-ficción y mi historia comenzará con esa frase. Todo en el fondo está relacionado.

    No sabía eso de Lorca la verdad, aunque me ha llamado muchísimo la atención. Es un detalle bastante curioso y, como has dicho, eso no tiene por qué echar por los suelos el gran talento que tenía Lorca. Supongo que es una manera de animarnos también a nosotros mismos, a saber que pese a los deslices o algún error, no dejamos de tener muchísimas cosas que contar.

    Muchísimas gracias por el comentario y la información, aunque no se la transmitiré al profesor porque la respuesta será: tú no eres Lorca (sí, xD)

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