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Una de las imágenes más célebres de la película, con su protagonista, Patrick Bateman, desatado. Fuente.

«There are no more barriers to cross. All I have in common with the uncontrollable and the insane, the vicious and the evil, all the mayhem I have caused and my utter indifference toward it I have now surpassed. My pain is constant and sharp, and I do not hope for a better world for anyone. In fact, I want my pain to be inflicted on others. I want no one to escape. But even after admitting this, there is no catharsis; my punishment continues to elude me, and I gain no deeper knowledge of myself. No new knowledge can be extracted from my telling. This confession has meant nothing».

Pocas películas han reflejado la oscuridad del primer mundo, lo despiadado que es el capitalismo y lo tenebroso que es el ser humano tal y como lo hace American Psycho de Mary Harron, basada en la novela de Bret Easton Ellis.

Gracias a un extraordinario Christian Bale, American Psycho es una reflexión sobre el poder y el dinero, como estos son los ejes de nuestra terrible sociedad donde la vanidad, el materialismo y la frivolidad de la clase alta se premian antes que el auténtico mérito. En un lugar donde a la gente le importa más su tarjeta de presentación que quiénes son en realidad, ¿qué importa? La justicia no está hecha para los poderosos.

La cárcel de los barrotes de oro

Patrick Bateman es un monstruo, sí, pero no deja de ser un personaje dramático de primer nivel con el que alguien puede sentir cierta lástima, porque, por mucho que busque a alguien que lo atrape, nadie lo hace. Es demasiado poderoso y el mundo se confabula para no creer cuando desvela quién es en realidad (si no es un delirio, claro). Es demasiado guapo, demasiado popular, demasiado simpático, demasiado normal como para que alguien piense que es un terrible psicópata. Y no puede escapar de esa cárcel que es la libertad.

La película, como el propio personaje, tiende a los excesos de los lujos, las drogas, los diálogos perdidos, el sexo desenfrenado, la crueldad y el significado de la vida que alguien solo busca la muerte. Y, por el camino, podemos hallar distintos mensajes sobre lo que la obra quiere decir en cuanto a la sociedad en la que vivimos, porque sí, critica a los yupis de finales de los ’80 y principios de los ’90, como en El Lobo de Wall Street, pero se puede aplicar a todo lo que vemos a nuestro alrededor.

Muchas personas se quejan de la utilización de los efectismos y el abuso de la violencia, pero la cinta va también sobre todo ello, sobre la espiral en la que se sume Bateman y de la que no puede escapar. No es un ejemplo o una visión edulcorada de la realidad, es la enfermedad de una criatura vil como Bateman y de un mundo competitivo y feroz.

Bateman cae, pero nadie le cree. Fuente.

Mención también para la banda sonora, que recupera numerosos temas muy populares, algunas veces, acompañando los ataques de ira del propio protagonista, un ser que no puede sentir que nada de lo que ocurre a su alrededor es real.

Todo esto no fue aceptado por muchos críticos del momento, pero opino que la cinta ha acabado formado parte de las obras de culto de muchos y lo hace merecidamente.

Persisten dos versiones de la película: una, según la cual, todo lo que hemos visto ha sido real y otra en la que todo ha sido una alucinación del protagonista, una vía de escape para una locura creciente. Cualquiera puede elegir, aunque yo soy partidario de una tercera vía: ese drama del monstruo que no puede escapar de su condición, que imagina algunas partes, mientras se horroriza con otras, y ese nivel social que lo hace tan poderoso que nadie le cree ni encierra, aunque lo suplique.

American Psycho: horror, muerte y condena. Y no hay quien escape de ello. Ni siquiera el monstruo.

Christian Bale como Patrick Bateman. Fuente.
Carlos J. Eguren
admin@carlosjeguren.com
¡Cuidado! No leas esta biografía. ¡Te he dicho que no la leas! Si la lees, estarás condenado… En serio… ¿Sigues leyendo? Luego no me digas que no te lo he advertido: Carlos J. Eguren está muerto, solo que no se ha dado cuenta y sigue escribiendo desde ultratumba. Es escritor en Castle Rock, profesor en Arkham, periodista en Midian, divulgador cultural en Carfax, juntaletras en el omniverso y pasto de los gusanos en todas partes. Ha publicado cuatro novelas: Hollow Hallows, Devon Crawford y los Guardianes del Infinito, El Tiempo del Príncipe Pálido y La Eternidad del Infinito. Ya prepara mediante ouija sus próximas historias que formarán parte del libro de los muertos. Espera volver a aparecerse cuan primigenio cuando pueda escaparse de R'lyeh… Ahora ya has leído su biografía, ahora ya estás maldito. ¡Bienvenido!

2 comentarios sobre “American Psycho: el monstruo no puede escapar de su libertad

  1. No me agrada el personaje, no puedo sentir algo que me lleve a sentir lástima.
    Es un personaje que puede tener mucho, sin disfrutarlo. Un personaje que puede conquistar facilmente a una mujer. O recurrir a una paga, sin complejos. O hacer que se encuentren una paga y una conquista. Y en lugar de disfrutar de esos placeres, elige matarlas.

    Es un personaje que insinúa ayudar a alguien sin recursos, pero no lo hace. Sino que además…No quiero contar demasiado.

    He visto esa película, la he olvidado, pero recuerdo esos hechos.

    1. Tu visión de la película se toma demasiado en serio los actos y creo que deja de lado la crítica que supone al capitalismo y a los yupis de finales de los '80. El personaje es un monstruo, producto del sistema, perfecto para el sistema, pero cuando quiere que le detengan, es tan poderoso y considerado tan bueno para el sistema, que nadie quiere meterlo en la cárcel. La cárcel es su libertad y he ahí lo bueno del film, entre otros aspectos.

      Mata a mendigos igual que el capitalismo los echa a la calle y los aparta de la "digna sociedad", mata a mujeres igual que el capitalismo convierte a muchas mujeres en objetos, posee dinero porque es lo que más se estima en el capitalismo… Es una crítica, una SÁTIRA, mordaz, cínica y acertada en muchos puntos.

      Saludos.

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